domingo, 28 de junio de 2015

CrossFit y el mundo

En sus inicios, el CrossFit nace como una práctica local en los Estados Unidos para entrenar a la policía, pero luego gracias a la mundialización de la cultura empezó a propagarse a otros públicos y países rápidamente. Se instaló como un estilo de vida que se resignificó en todo el mundo, gracias a la comunicación que tuvo un rol muy importante que hizo que ésta, gane visibilidad. 

Así fue que esta actividad llego a muchos países, por ejemplo, a la Argentina hace ya diez años. No sólo se requiere de un buen entrenamiento sino de una gran disciplina por la complejidad del mismo. La definición dice que. Apunta a mejorar la condición física general, reproduciendo movimientos de la vida diaria como saltar objetos o levantar pesos, y se propone diversos objetivos: pérdida de peso, fortalecimiento muscular, mejora de la capacidad cardiovascular.



En la modernidad, surgen nuevas subjetividades corporales las cuales plantean que la sociedad vive a una velocidad “serena”, lo cual se basa en hacer las personas que las personas buscan verse bien, atléticos, delgados gracias a nuevos productos “milagrosos” que plantean los mismos resultados que el ejercicios pero sin el trabajo duro que este implica. Aunque el CrossFit no es un producto milagroso, si se considera una práctica completa en todo sentido con buenos resultados buscando romper con la serenidad de la vida diaria del practicante.

Pablo Servini, entrenador de esta práctica afirma que  “El CrossFit es una marca registrada. Uno tiene primero pasar el curso de Level One, que es el nivel 1 de entrenador. Una vez que pasas ese curso, se tiene el derecho de poder abrir una afiliación, un gimnasio. Esto tiene su precio y te afilias a lo que es la marca registrada y tenes el derecho de usar la metodología y el derecho a usar el nombre de Crossfit”. La globalización y mercantilización logró que esta disciplina sea una marca y muchos la usen para ganar dinero.

La marca CrossFit no se da por vencido y ahora también sumó el producto para chicos: CrossFit Kids. Con el objetivo de vender más, según el entrenador Servini, el objetivo es: “que sigan siendo chicos, porque vos los ves y corren, se cuelgan, hacen de todo. En la escuela, están todo el día sentados, con muy poca educación física, con poco tiempo de esparcimiento, sin movilidad”.



Como entrenador, Pablo Servini, no ve CrossFit Kids como una marca para ganar dinero, debido a su amor hacia la práctica, y lo piensa como un juego para chicos: “Que vengan a jugar, el mejor marketing para captar a los chicos son los mismos padres. Además se entiende que los chicos no van a levantar peso, especialmente desde los tres a los nueve años, pero van a poder jugar y que entiendan lo que es lúdico. Acá se los cuida, van a correr, van a saltar, después ya pueden levantar peso de a poco”.

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